A veces la gente me pregunta por qué elegí enseñar francés a los niños. Algunos creen que la enseñanza es una profesión más, mientras que otros imaginan que requiere una paciencia infinita o una vocación especial.
La verdad es más sencilla y profunda: enseñar a los niños es, para mí, una pasión, una aventura y una alegría. Me encantan los niños.

Ser profesor de francés para niños como vocación
Te contaré un secreto: Supe que quería ser profesora cuando tenía 10 años...en quinto grado.
Mi profesor me inspiró para enseñar.
Jugaba con nosotros, nos hacía reír y, sobre todo, le encantaba enseñar. Esa pasión era contagiosa.
Enseñar no es sólo transmitir hechos. Se trata de dar a los niños las llaves para abrir puertas, inspirarles curiosidad y mostrarles que aprender no es una carga, sino una oportunidad.
Enseñar francés a los niños no se trata sólo de explicar gramática o vocabulario. Se trata de:
- Darles las claves para comunicarse ;
- Despertar su curiosidad.
Cada lección no es sólo una página de un libro de texto, es una invitación a pensar de forma diferente, a mirar el mundo con nuevos ojos, a hacerse preguntas. Me encanta enseñar y no me imagino haciendo otra cosa. Me hace muy feliz ayudarles a mejorar la lengua francesa. Tengo la sensación de ser útil.

Risa, espontaneidad y asombro: algunas razones por las que elegí enseñar francés a los niños
Una de las principales razones por las que elegí enseñar a niños es la alegría que aportan a mi vida. En cada clase de francés en línea, me río con ellos, me sorprenden sus comentarios y admiro su creatividad. Todo ello hace que cada momento sea único.

Recuerdo que un día estábamos leyendo una novela de misterio y buscábamos al culpable. El alumno no lo encontraba, así que le propuse eliminar a los sospechosos. Cada vez que encontraba un argumento para eliminar al sospechoso, saltaba de alegría :
"No es el enano, porque es un hombre pequeño. No pudo haberlo noqueado, ¡de lo contrario habría tenido que saltar!"
"¡No puede ser su esposa, porque ella lo ama!"La espontaneidad de los niños es un tesoro. Rompe la rutina, aporta ligereza y me recuerda cada día por qué elegí esta profesión.
Otro día, uno de mis alumnos me sorprendió con un mensaje de cumpleaños.

Enseñar también significa aprender
Es fácil pensar que el profesor es el que sabe, el que da, el que tiene las respuestas. Pero, en realidad, enseñar a los niños significa ser uno mismo un eterno aprendiz.
Cada niño tiene una personalidad diferente, una forma única de aprender, un mundo propio. Al intentar adaptarme a cada uno, descubro constantemente nuevos enfoques, desarrollo mi creatividad e invento nuevas formas de enseñar. Los niños me sacan de mi zona de confort, me obligan a permanecer alerta, flexible y abierta de mente.
Y luego están lo que me gusta llamar las "pequeñas lecciones de la vida". Los niños dicen las cosas con una sencillez desarmante. Su sentido de la justicia, su honestidad, su curiosidad me inspiran a diario. Me recuerdan que se puede ver el mundo con asombro y que incluso en las cosas pequeñas hay magia.
Uno de ellos me enseñó el nombre de un animal de China que yo no conocía.
El impacto a largo plazo de la enseñanza del francés a los niños
Uno de los aspectos más poderosos de la enseñanza es la conciencia de su impacto a largo plazo. Cada niño que conozco encierra un inmenso potencial y saber que mi aliento, mis palabras o incluso un pequeño gesto pueden dar forma a su trayectoria es a la vez una enorme responsabilidad y un gran motivo de orgullo.
Enseñar no es sólo adquirir conocimientos académicos. También tiene que ver con la confianza, la curiosidad, la resistencia y el respeto. Los niños con los que trabajo hoy se convertirán en los adultos de mañana. Creo que cada pequeño acto importa: una palabra amable, un oído atento o un estímulo en el momento adecuado pueden cambiar la forma en que un niño se ve a sí mismo.
Hace unos diez años, un alumno ya adulto me envió un mensaje: me daba las gracias por haberle ayudado, por no haberle abandonado cuando tenía grandes dificultades, por haberle apoyado. Era un alumno de quinto curso en París.
Estos mensajes son la mayor recompensa para mí como profesor.
Ser profesor de francés para niños es una elección del corazón
Entonces, ¿por qué elegí enseñar a niños?
Porque me inspiran tanto como yo intento inspirarles a ellos. ¡Gracias a ellos organicé un concurso de diseño para elegir el logotipo de nuestra escuela!

Porque creo que la curiosidad, la risa, el asombro y la amabilidad son fuerzas poderosas que pueden cambiar el mundo.
Porque enseñar no es sólo adquirir conocimientos, sino ayudar a los niños a convertirse en seres humanos seguros de sí mismos, abiertos y creativos.
Por eso me encanta ser profesora de francés para niños en líneaporque juntos aprendemos, crecemos, reímos y abrimos puertas al futuro.
Me alegra levantarme por la mañana y decirme a mí misma que voy a pasar un buen día con mis pequeños alumnos. Un día lleno de sorpresas. 😁